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Nuestra Fe

La Biblia es nuestra suficiente regla práctica de fe. De modo que esta declaración de verdades fundamentales, tiene el propósito de formar una base para la confraternidad entre nosotros. Es decir, que todos hablemos una misma cosa. (I Corintios 1:10, Hechos 2:42). La fraseología humana usada en estas declaraciones no es, ni pretendemos que sea inspirada, pero las verdades aquí sentadas se consideran como esenciales para un ministerio evangélico completo.

La Iglesia Casa del Alfarero, acepta la declaración de las verdades fundamentales adoptadas por el Concilio General de las Asambleas de Dios según revisadas en el año 1969, las cuales leen así:

Sección 1. La Inspiración de las Escrituras

Las Sagradas Escrituras, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, son verbalmente inspirados de Dios y son la revelación de Dios al hombre, la infalible y autoritaria regla de fe y conducta (II Timoteo 3:15-17, I Tes. 2:13, II Pedro 1:12).

Sección 2. El Único Dios Verdadero

El único Dios verdadero se ha revelado a si mismo como el propio existente, eterno "Yo soy, el Creador de cielo y tierra y el Redentor de la raza humana". El se ha revelado además como incorporando los principios de parentesco y asociación como Padre, Hijo y Espíritu Santo. (Deuteronomio 6:4, Isaías 43:10-11)

Sección 3. La Deidad del Señor Jesucristo

El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. Las Escrituras declaran: 

  • Su nacimiento virginal.  (Mateo 1:23; Lucas 1:31-35) 
  • Su vida sin pecado.  (Hebreos 7:26; I Pedro 2:22) 
  • Sus milagros.  (Hechos 2:22, 10:38) 
  • Su obra de sustitución en la cruz.  (I Corintios 15:3; II Corintios 5:21) 
  • Su resurrección corporal de entre los muertos.  (Mateo 28:6; Lucas 24:39; I Corintios 15:4) 
  • Su exaltación a la diestra de Dios.  (Hechos 1:9,11; 2:33; Filipenses 2:9-1; Hebreos 1:3)

Sección 4. La Caída del Hombre

El hombre fue creado bueno y justo, porque Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza". Mas el hombre por transgresión voluntaria cayó, y por lo tanto se acarreó, no sólo la muerte física sino también la muerte espiritual, que es separación de Dios (Génesis 1;26,27; 2:17, 3;6; Romanos 5:12-19).

Sección 5. La Salvación del Hombre

La única esperanza de redención que tiene el hombre, es a través de la sangre vertida por Jesucristo el Hijo de Dios. 

Lucas 24:47 | Juan 3:3 | Romanos 10:13-15 | Efesios 2:8 | Tito 2:11; 3:5-7 | Romanos. 8:16| Ef. 4:24 | Tito 2:12

Sección 6. Ordenanzas de la Iglesia: Bautismo en Aguas y Santa Cena:

La ordenanza del bautismo por inmersión se establece en las Escrituras. Todos los que se arrepienten y creen en Cristo como Salvador y Señor, tienen que ser bautizados.
De esta manera se da un testimonio al mundo de que la persona ha muerto con Cristo y que juntamente con El se ha levantado a novedad de vida. Mar. 28:19; Mar. 16:16; Hechos 10:47,48; Romanos 6:4

La Cena del Señor, consistiendo en los elementos del pan y el fruto de la vid, es la naturaleza divina de nuestro Señor Jesucristo;  (II Pedro 1:4), y un memorial de sus sufrimientos y muerte; (I Cor. 11:24), y una profecía de Su segunda venida, (I Cor. 11:26), y es una ordenanza para todos los creyentes "Hasta que Él venga".  

Sección 7. El Bautismo en el Espíritu Santo

Todos los creyentes tienen el derecho y deben ardientemente buscar la promesa del padre, el Bautismo en el Espíritu Santo y fuego, de acuerdo al mandato del Señor Jesucristo. Esta era la experiencia general en la iglesia cristiana primitiva.

Con ésta viene la investidura de poder para la vida y el servicio, lo mismo que la dotación de los dones y usos en la obra del ministerio. (Lucas 24:49; Hechos 1:4,8; I Cor. 11:14-16; 8:12-17; 10:44-46) 

Con el Bautismo del Espíritu Santo viene una experiencia que es como una inundación del Espíritu. (Juan 7:37-39; Hechos 2:43; Hebreos. 12:28); una ardiente consagración a Dios y dedicación a Su obra; (Hechos 2:42); y un ferviente amor por Cristo, por su Palabra y por los perdidos (Mar. 16:20).

Sección 8. La Evidencia del Bautismo en el Espíritu Santo

El Bautismo en el Espíritu Santo en los creyentes se evidencia por la señal inicial de hablar en otras lenguas según el Espíritu de Dios da que se hablen; (Hechos 2:4). El hablar en lenguas en esta ocasión es lo mismo en esencia que el Don de lenguas  (I Cor. 12:4-10,28); pero diferente en propósito y usos.

Sección 9. Santificación

Santificación es un acto de separación de aquello que es malo y de dedicación a Dios; (Ro. 12:1,2; I Tes. 5:23, Hebreos. 13:12). Las Sagradas Escrituras enseñan una santidad de vida sin la cual "nadie verá al Señor"; (Hebreos. 12:14).

Por el poder del Espíritu Santo somos capacitados para obedecer al mandamiento de: "Sed santos; como Yo soy santo" (I Pedro 1:15,16). 

La santificación se realiza (se efectúa) en el creyente por su reconocimiento e identificación con Cristo en Su muerte y resurrección y por la confianza diaria en esa unión y por el ofrecimiento continuo al dominio del Espíritu Santo de todas las facultades.  (Romanos. 6:1-11; 13; 8:1,2,13; Gal. 2:20; Fil. 2:12, 13; I Pedro 1:5). 

Sección 10. La Iglesia

La iglesia es el cuerpo de Cristo, la morada de Dios a través del Espíritu, divinamente señalada para el cumplimiento de Su Gran Comisión. Cada creyente, nacido del Espíritu, es parte integrante de la Asamblea General o Iglesia de los Primogénitos, cuyos nombres están escritos en el cielo (Efe. 1:22, 23; 2:11; Hebreos. 12:23).

Sección 11. El Ministerio

Un Ministerio divinamente llamado y ordenado ha sido provisto por nuestro Señor Jesucristo con un triple propósito: 

    1. La evangelización del mundo. (Marcos 16:15-20). 
    2. La adoración a Dios. (Juan 4:23,24). 
    3. La edificación de un cuerpo de santos, perfeccionándose a la imagen de su Hijo. (Efe. 4:11-16).

Sección 12. Sanidad Divina

La sanidad divina es una parte integrante del Evangelio. La liberación de toda enfermedad ha sido provista para nosotros en el sacrificio de Cristo.

Es el privilegio de todos los creyentes (Isaías 53:4, Mateo 8:16,17; Santiago 5:14-16).

Sección 13. La Esperanza Bienaventurada

La resurrección de aquellos que duermen en Cristo y su traslado juntamente con aquellos que vivimos y quedamos hasta la Venida del Señor, es la inminente y bendita esperanza de la Iglesia (I Tes. 4:16,17; Romanos. 8:23; Tito 2:13; I Cor. 15:51-52).

Sección 14. El Reino Milenario de Cristo

La Segunda Venida de Cristo incluye el rapto de los santos, lo cual constituye la bendita esperanza del creyente, seguido por el visible retorno de Cristo con sus santos para reinar en la tierra por mil años. (Zacarías. 14:5; Mat. 24:25, Apocalipsis 1:7; 19:11-14, 20:1-6). 

El reino milenial traerá la salvación a Israel como nación, (Ezequiel. 37:21,22; Sofonías 3:19,20; Romanos 11:26,27), y el establecimiento de paz universal. (I Samuel. 11:6-9; Salmo 72:3-8, Miqueas 4:3,4).

Sección 15. El Juicio Final

Habrá un juicio final en el cual todos los inicuos muertos se levantarán para ser juzgados, según sus obras; y el que no es hallado escrito en El Libro de la Vida, junto con el diablo y sus ángeles, la bestia y el falso profeta, serán confinados a eterno castigo en el lago ardiente con fuego y azufre, que es la muerte segunda. (Mat. 25:46; Mar. 9:43-48, Apocalipsis 19:20; 20:11-15:21:8).

Sección 16. Cielos Nuevos y Tierra Nueva

"Nosotros, de acuerdo a sus promesas, esperamos cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia". (II Pedro 3:13; Apocalípsis 21-22). 

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